domingo, 23 de noviembre de 2014

Del Padre Pedro Filis Pierre.


Tal vez en Latín "Pedro hijo de Pedro", sacerdote Católico de origen haitiano, llegado al país para radicarse en el interior santiagueño hace muchos años ya, pero todavía muy conocido por sus "milagros".
Previo a sus famosas intervenciones de sanidad espiritual hay un rosario de historias dignas de contarse, para magnitud del curita que pudo lidiar con ellas.
De la muñeca "jana" y la chica de Clodomira se supo cuando "Antonia", una adolescente de 16 años, humilde y dedicada a los estudios y a ayudar en la casa, recibe como regalo muy especial de una amiga cercana y vecina, una muñequita de esas de porcelana vieja, pero toda adornada con vestidos y joyas de fantasía que no hacían más que darle más carácter al juguete que como detalle más dramático tenía unos ojos de vidrio que parecían reales, con sus pupilas azules y unas pestañas haciendo conjunto dignas de una persona real...
La onda es que a poco de ser agasajada con la muñeca, Antonia empieza a portarse raro, primero con arranques de sonambulismo nocturno alrededor de una mesa en el comedor, y luego con noticias de que en la escuela de Clodomira adonde ella iba, sus compañeros y hasta los maestros decían verla decaída, como enferma en su pupitre en medio de la clase, y llegar alguien de afuera jurando haberla visto al mismo tiempo en un patio, o amacándose en un columpio en la entrada del lugar, lejos del aula donde ella permaneció mal, sin moverse en ese mismo instante...
Cosas que empezaban a extrañar a todos en el pueblo se hablaban de Antonia y su familia ya bastante inquieta no sabía cómo negar tal reguero de rumores, porque a todo se sumaba la imaginación exaltada de la gente del lugar que agregaba toda clase de fantasías sobre la pobre chica que entraba cada vez más en una especie de pozo depresivo o enfermedad.
Es la madre limpiando la casa la que se halla con la muñeca "jana" un día con la ropita toda manchada de sangre, y con otra expresión en la cara, distinta a la que le conocían. La mujer asustada por eso decide arrojar al muñeco a un pozo ciego que fue aljibe en el patio de la casa y taparlo con unas tablas sin decir más nada del asunto.
La cosa es que a los días la madre limpiando nuevamente vuelve a hallar a la muñeca fuera del pozo en la pieza de la chica que venía de mal en peor, -ya hasta hablaba incoherencias- y le cuenta al padre y los hermanos más grandes que toman al juguete y lo destrozan a hachazo limpio hasta picarlo en pedacitos, llevando a Antonia al curandero, temiendo un conjuro ya.
Lejos de mejorar Antonia deja la escuela, queda en cama muchos días y a ratos pedía ver a su muñeca solamente, diciendo que en ella encontró una amiga que le decía cosas de muertos, le adivinaba el futuro y otras cosas raras; La familia le comenta que han destruido a la "jana" porque es del mal, y Antonia desesperada dice haber perdido a su otra persona (???)
Por ese entonces con fama de duro, de llevar a cabo ayunos de muchos días y penitencias de Fe memorables, es llamado el Sacerdote Pedro Filis Pierre a intervenir en un caso así, de Antonia delirante y ahora obsesionada con esa muñeca y las cosas que le decía en sueños aparentemente.
El cura llegado a la humilde vivienda lo primero que oye, es del muñeco y cierra sus sospechas, ha entrado el mal en un objeto muy utilizado para esas cosas, y ha tomado posesión de Antonia, fuera de sí y vista por todo el pueblo colgando de árboles o ya trepada a los techos de algunas casas, mientras está tirada en su cama delirando con fiebres y demás...
El caso famoso, sigue ya en la Iglesia de Clodomira donde es llevada por el Padre Pierre y en sesiones de exorcismo, cuando el Sacerdote ordenaba a la pobre víctima repetir el pasaje del Padre Nuestro "Más líbranos del mal", la jovencita se detenía, no podía articular las palabras hasta llegar al punto de emitir una profunda voz desde dentro diciendo "Nunca" a lo que el Padrecito reprendía ordenando en nombre de Jesús abandonar el cuerpo de Antonia, y recibiendo siempre la negativa rotunda de parte de quien diría Pierre, "Era el mismo Satanás", por la forma en que se manifestaba.
Llevó varias semanas en las que sólo se descansaba un rato por día, verdaderas maratones de liberación espiritual y desgaste enorme, que el buen Pedro Filis Pierre lograse la huida del mal espíritu de la joven, que al borde de la muerte recuperó una vida normal luego de aquel dramático incidente con fuerzas que parecían superar las del hombre normal, pero que gracias al auxilio de Dios pudo superar.
La enseñanza es que la curiosidad no es mala, pero conlleva el riesgo de atravesar una barrera invisible, tras la cual el acecho del mal existe, y pesca desprevenidos a quienes buscan de ese lado. Lo bueno es que Dios venció y con su ayuda se puede medir desde donde no pasar. A tener cuidado pues, muchas veces algo en apariencia inocente puede esconder el anzuelo de maldición.

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